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domingo, 2 de septiembre de 2012

El mismo día que ayer

¿Te acuerdas de la personalidad ingenua, débil e insoportable que solías tener hace un par de años?
Esa que recuerdas hoy con vergüenza y arrepentimiento...

¿Recuerdas que, en ese entonces, te sentías igual que ahora?
Pues, no has cambiado mucho. No eres tan diferente como esa persona que recuerdas con cierto desprecio.

Es asombroso que sigues expresando los mismos sentimientos e intenciones de aquel entonces, solo que ahora lo haces de otra manera. Bastante raro, ya que hoy en día, sientes que eres otra persona.

http://media.tumblr.com/tumblr_l9wtl0B7jr1qbn7ob.jpg
Una versión mejorada.


Es normal, el mismo ciclo de toda la vida.

--

Pero entonces el autor, sin razón alguna, empieza a hablar en tercera persona, reflejando su egoísmo a través de un par de interrogantes retóricas que nadie podrá responder:

¿Esta convicción será la misma en un par de años más?
¿En ese momento, veré este escrito como un destello de brillantez, o como un craso error?

A decir verdad, no estoy seguro, pero ya se siente como un error.

lunes, 9 de julio de 2012

Galería de pensamientos, volumen 2

Esta noche me traje la cena a la computadora, porque mientras cocinaba, recordé que tengo un blog del que no me ocupo en mucho tiempo. Entonces, como no tenía una idea fresca para desarrollar, decidí volver a hacer algo que ya había hecho.
Hace más de 3 meses, publiqué un recopilado de tweets míos que me gustaron mucho.

Quizás demasiado.
Hoy lo hago otra vez, mientras escribo el nuevo post que pienso publicar pronto. Si ya viste el volumen 1, te darás cuenta que en este pasa exactamente lo mismo, pero con otros tweets. Además, como ustedes no están pagando por ver esta página, no debería importarles que yo recicle un formato.

Bien, comenzamos con esta nueva colección de chistes y observaciones tontas:























domingo, 13 de mayo de 2012

Somos la misma gente

Entenderse a uno mismo siempre ayuda a entender mejor a los demás, porque en realidad, no somos tan diferentes como creemos. Es decir, nuestro comportamiento puede fácilmente reflejar el de la sociedad, el del ser humano. Por eso es posible ponerse en los zapatos de otro. Porque básicamente, todos somos la misma persona.

Tampoco se necesita ir muy lejos para notar que, en efecto, todos hacemos las mismas cosas y quemamos las mismas etapas. Tarde o temprano, todos llegamos a estar en una situación donde reaccionamos de la misma manera que otro lo haría, porque así nos programaron al nacer. Lamentablemente, nunca nos programaron para escupir fuego, porque así quemaríamos etapas con estilo.

No solucionaría nada, pero se vería tan genial...
Estas etapas son muchas y toman forma de acuerdo a nuestros intereses de momento.

Por ejemplo: De niños, nos interesamos por tener caramelos, chocolate o cualquier otro tipo de manjar azucarado. Realmente no nos importa lo que sea, mientras tenga aspartame, fenilanina y algún químico delicioso en cantidades que podrían matar a un animal pequeño.

Representado arriba: Orgasmo infantil.

Después en la adolescencia, llegamos a una etapa donde nos empieza a interesar el dinero, no solo para seguir comprando dulces sino para poder comprar todo lo que se nos antoje, como por ejemplo, un celular nuevo con internet 4G, 2 terabytes de almacenamiento que pretendemos llenar con los pocos gigas de música que tenemos en la computadora, y una que otra característica absurda sin utilidad mayor que "este alumbra en verde, que bonito."

"Justo lo que necesito."

Esta faceta de nosotros también viene acompañada de nuestro inicio al mundo de la sexualidad. Entonces algunos descubrimientos como la masturbación, dan origen a más necesidades e intereses nuevos en nuestra vida. Por supuesto, siendo esta una necesidad mucho más personal que comer dulces o tener dinero, es más intensa y está mucho más adherida a nosotros. Por eso es normal ver a alguien comiendo dulces en la calle, pero nunca haciéndose la paja.

Bueno, para ser justos: Dije en la calle, no en el aire.

Bueno, está bien, hay gente que se masturba en público, pero esa gente lo hace porque tiene un problema mental, ¿no? 

No necesariamente. Pues, si investigamos un poco, notamos que la gran mayoría de quienes han hecho esto, son hombres. Y los hombres no tienen una conexión fuerte de la sexualidad con la razón como si la tiene la mujer, osea, el hombre tiende a ser menos racional cuando está excitado, a diferencia de la mujer que filtra las necesidades sexuales a través de un proceso de razonamiento.

Representado arriba: Anatomía del cerebro alterno masculino.

Si aún no logro explicarme bien, pues, voy a proceder con un ejemplo bastante incómodo para que dejes de preguntar:

Si un hombre está en el velorio de un familiar, que es el lugar más exageradamente triste que se me ocurre, y ve un escote o un par de piernas que le excitan, es muy probable que tenga una erección y empiece a maldecir el hecho que no puede hacer nada para impedirlo. Mientras que la mujer tiene un software en el cerebro que autoriza o no a su entrepierna a que se alegre un poquito.

"No, ahorita no. Espera a que lleguemos a la casa."

Existe otra faceta que va despertando en este momento de la vida: El amor. 

O mejor planteado, querer enamorarse. Porque el amor no invade, sino que habita cuando uno le da la bienvenida. Por eso es tan molesto escuchar a alguien quejándose de que el amor es cruel y doloroso, porque esa persona realmente cree que el amor es inevitable. Pues no, el amor es una decisión personal, no una extraña especie de magia. Eso quiere decir que quizás tu mamá te ame ahorita, pero puede odiarte mañana si así lo desea.

A veces con toda razón, niñita malcriada.
Otra cosa que la gente debería entender es que tener una pareja no es un punto de trama escrito por el destino, sino que más bien es un acuerdo que haces contigo mismo en el que te planteas ¿Es esto lo que quiero? y te respondes. Con eso último también podríamos concluir que enamorarse es más un antojo que una necesidad, a pesar de que tu primitivo cerebro humano te diga lo contrario.

"Hola"
Pero quizás el amor no te interesaba tanto, quizás tu necesidad era que se enamoraran de ti.

Querer llamar la atención es algo con tantos culpables que probablemente estemos tu y yo metidos en el mismo saco. El complejo alberga diferentes tipos que varían de acuerdo al tipo de falta que tenga el individuo en cuestión. Poniendo como ejemplo un cliché, la persona que necesita oír cumplidos para sentirse bien, estará constantemente haciendo presente comentarios auto-destructivos que obliguen a algunos otros a contradecir a través de la lista de comentarios de la foto que se tomó en ropa interior frente al espejo.

"¿De qué hablas? No estás gorda ¡eres hermosa!"
Hombres también:
Como si no fuera evidente con la falta de ropa y propósito, ni se molesta en meter la cara en el cuadro.
Esa búsqueda de atención es sumamente normal, y en parte, se las apoyo, porque el ser humano debe superarse y destacar entre los demás. El problema es que los demás son iguales a nosotros.

Entonces comienza la batalla de la autenticidad. La odisea de mostrarle al mundo lo únicos que somos, normalmente con una actitud de superioridad en la que creemos tanto, que estamos convencidos que somos el modelo a seguir. El ser humano ejemplar, un individuo alpha que supera al resto del mundo en cultura y personalidad. Algunos de ellos se adaptan para ser la antítesis de lo que consideran malo, que equivalente a la actualidad sería lentes normales, Justin Bieber y Comic Sans.

"Que asco ¿cómo pudiste escribir todas esas groserías juntas?"

No te voy a mentir, los lentes de pasta, las publicaciones intensas en Helvética y tus constantes referencias a Los Beatles, Rolling Stones y Queen, junto con la queja de que ya nada es como antes y que el mundo está condenado porque no funciona bajo tu mandato, hacen de ti, un ser humano único. 


Igual que al resto de los hipsters.


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A ver: ¿Cómo vamos?
  • Comer dulces
  • Tener dinero
  • Satisfacer necesidades sexuales
  • Enamorarse
  • Sentirse aprobado
Todas suenan como necesidades lógicas, y son solo algunas porque la lista sigue creciendo a medida que vas envejeciendo.

Ya a cierta edad, se van añadiendo verdaderos retos como "seguir vivo".
Pero la necesidad, obligación y derecho del ser humano en el mundo es trabajar. Ya sea para cumplir un sueño, para ayudar al mundo a ser más mundo, o para lograr cumplir con cualquier otro propósito que tengamos. La necesidad del hombre en el mundo es ganar dinero con el trabajo del que está enamorado, junto a una pareja que lo haga sentir aprobado y satisfecho sexualmente mientras come dulces.

Brindo porque todos seamos así. Salud.
Alejandro R. Suárez
@Alejandro6R

martes, 1 de mayo de 2012

El diablo

Anoche lo conocí, por desgracia.

No era el mismo que me habían descrito cuando niño. Nada de cachos rojos, tridentes, nada de eso. El diablo no tiene descripción, toma la forma que se le antoje, para poder disfrutar del sufrimiento que te causa.

Encuentra placer en demoler el refugio emocional de las personas, arruinarte la única actividad que te libera y te hace sentir bien.

Así.

Mi caso es la comedia. Anoche presenté una rutina en Valencia que me valió de algunos aplausos y algunos insultos. Medio local fue comprensivo y apoyó, la otra mitad quería estar en un recreo de bachillerato.

Por supuesto, la culpa fue mía. El error lo cometí yo. No logré proyectar bien la voz y eso hizo que quienes estaban en primera fila rieran mientras la parte de atrás del salón vociferaba insultos super-rebuscados como "mamaguevo".

Esta bien, lo siento, mala mía. Voy a esforzarme un poquito más para ser gracioso, pero que no se esfuercen tanto ellos maquinando insultos tan bien elaborados.

Maricóooon... ¡Són!

Ahora, veamos unas normas de cortesía básica del espectador que acabo de inventar:
  1. Si la queja es que quieres comedia y no la recibes, presta atención y espera, quizás la veas. Saboteando el acto, nunca lo vas a lograr.
  2. Si la ves y no te gusta, puedes ignorarla en silencio y no pasa nada.
Los hecklers o saboteadores son una pesadilla. Son inmaduros y mal intencionados. Quizás no a propósito, pero ese es el problema, no están conscientes de las consecuencias de su gracia. Están arruinando algo sagrado para el comediante, que incluso, podría ser lo único que lo hace sentir bien en su vida que se desmorona.

Esa última idea le pertenece a un genio.

Además, no entiendo que clase de satisfacción recibe tras hacer eso. ¿Atención?

Por ejemplo, yo recuerdo haber dicho en mi vida, cosas como: 

─ Hoy ayudé a una viejita a cruzar la calle, me sentí muy bien.

Pero ¿qué podrá decir él?

Marico, anoche le destrozamos la rutina a un carajito. 
    ¡Te lo juro, fue como tumbarle la chupeta a un bebé! ¡JAJAJAJA!
    Nos quedamos como por 3 minutos y que: ¡Llora! ¡Llora! ¡Llora!

─ Chamo, la mamá acaba de tuitear que el chamito se suicidó

─ ¿¡Quéééeeee!? ¡Véeeeengase papá! ¡JAJAJAJA! Lo logramos, marico, matamos a un niño.

Para finalizar:
No crean que me desahogo solamente por estar sangrando por la herida, esto es un tema importante que siempre me ha indignado, pero que no conocía tan bien hasta ahora. 

Recuerdo haber leído hace poco un excelente post de Led Varela, donde creí conocer, entender como era el lado malvado de la gente (La Venezuela Bully) pero ahora que lo viví en carne propia, sentí realmente lo que es. 

Aún siento las malas energías adheridas en el cuerpo, en este momento solo quiero ducharme para ver si el diablo se va por el drenaje.

jueves, 19 de abril de 2012

La escena electrónica venezolana


El siguiente texto va dirigido a aquellos que están involucrados en la "escena electrónica", y aquellos que aún no han podido entrar. Yo personalmente, no estoy seguro si estoy adentro o no, pero ya realmente, no me importa.

La escena electrónica en Venezuela es como El Silbón. Un mito. Algunos dicen que existió, que era real, que se hacia presente todas las noches y que era poderoso. Yo, personalmente, soy escéptico. No veo ninguna escena, solo veo un montón de gente discutiendo como si esto fuese un recreo de segundo grado. Donde además las descalificaciones son más fuertes que los argumentos.

"¡Por eso es que la escena es una mierda! ¡Puros idiotas sin talento usando... laptops y esas cosas!
¡Dj que se respeta no usa laptop! ¡Se estanca en el pasado y no evoluciona!"

Otra cosa que la gente no ve es que en este país, lo que impide que exista una escena electrónica se llama "Inseguridad social".

Ese factor, ajeno al talento, es el que hace que los señores ejecutivos que tanto solemos criticar, no se "arriesguen". Ellos saben que nadie va a andar en un festival tres días seguidos, porque es muy probable que venga una cuerda de antisociales a molestar.


Podrían ser unos malandros o estos.
Es dificil saberlo porque ahora son la misma gente.

Por supuesto, esto viene alimentado por una serie de factores adicionales que acentúan el efecto negativo. Por ejemplo, la falta de oportunidades.

Esta se hace presente en todos lados, es difícil conseguir un trabajo en Venezuela.

Hasta un profesor que trabaja una infinidad de horas, que debe hacerse responsable de tareas inhumanas, nunca renunciará porque no sabe si alguna vez volverá a tener un trabajo. Esto esclaviza al ser humano, pues, hace que mantenga una actitud conformista donde no se estima a sí mismo y estará dispuesto a trabajar en condiciones de opresión, como si se tratara de un animal en un circo. Es sumamente normal que a trabajadores les violen sus derechos y ellos no protesten porque, para ellos, es más importante mantener intacto el trabajo que la dignidad.

"O como decíamos en mi pueblo: Por los cobritos baila el chimpancé"

Yo he oído de artistas que trabajan gratis, que los tratan a las patadas, pero peor aún, que no les importa. Eso no es así, uno debe darse a respetar, pisar firme y exigir lo que se ganó con tanto esfuerzo. Esta manera de pensar obliga que aquellos que si tienen una presencia hagan lo posible para que no le "serruchen el puesto". Usando como medida de supervivencia el cerrarles la puerta a todos los que vienen llegando ahora, a todas las propuestas nuevas.

Los países con escena no hacen eso, sino todo lo contrario. Por eso es que los artistas venezolanos siempre suenan primero afuera que adentro. Pero bueno, Venezuela siempre se ha caracterizado porque las cosas salen al revés.

"¿Que quieres decir con eso?"

En este punto, es muy probable que alguien esté diciendo: "Bueno, chamo, así es la escena." Pero no, eso no es una escena. Eso es una manifestación de gente a la que le importa más vanagloriarse que vanagloriar la cultura. Yo, por ejemplo, siempre trato de mantenerme al margen. Evito seguir lanzando con sellos para que la gente acceda más fácil a mi música, ojo, no estoy diciéndoles a ustedes que lo hagan. Pero si me gustaría ver que dejaran de sentirse amenazados con los cambios en el sistema, y que hagan lo contrario, aprendan a adaptarse y apoyen lo que se viene.

Yo lo he visto en la comedia, los humoristas siempre se ayudan, se aconsejan y se ofrecen oportunidades. Eso permite el crecimiento de una cultura y hace posible una revolución, por eso es que en Canal I existió un programa semanal de stand up que se mantuvo al aire por años, pero no ha habido ni uno de música electrónica.

Todos estamos en este peo, no se echen la culpa. Hay un camino.


Alejandro R. Suárez

martes, 17 de abril de 2012

Ser mejor

Es difícil entender como es que solíamos ser tan ingenuos hace dos años, sobretodo porque en ese entonces, estábamos tratando de entender como es que éramos tan ingenuos hace dos años más atrás. 

Me explico:

Si en este momento te ves a ti mismo hace 2 años, pensarías algo como: "¡Por dios, que estúpido era! ¿Cómo es que cuando sucedió tal cosa, hice tal cosa, en vez de hacer tal cosa? ¡Qué metida de pata! Menos mal que ahora ya yo estoy claro y entiendo como es tal cosa."


¿Te suena familiar ese orden de ideas? Pues:


¡Felicitaciones, eres un ser humano!
            
También te felicito porque eso quiere decir que has evolucionado, y probablemente, lo seguirás haciendo. Por lo que, dentro de dos años, volverás a ver hacia atrás y el mismo pensamiento sacudirá tu cabeza. Notarás entonces, que ya no eres el mismo idiota de antes, sino que ahora eres un idiota más sofisticado.

Uno menos idiota, podría decirse.

Lo increíble es que este ciclo se repite en muchísimas facetas de nuestra personalidad, porque no todas se desarrollan al mismo paso. Por ejemplo, si eres un artista, y ves una "obra" que hiciste hace cierto tiempo, pensarás: "¡Por dios, que horrible! ¿Cómo es que cuando me tocó hacer eso, hice esa mamarrachada en vez de hacer algo bueno? ¡Qué metida de pata! Menos mal que ahora ya yo sé como es eso y lo domino."


"¿Cómo es que no se me ocurrió hacer esto en primer semestre?"

Así sucede con todo. A la vez que desarrollas habilidades para llevar a cabo una actividad determinada, no necesariamente te haces mejor en general. Es decir, así seas un genio y hayas evolucionado lo suficiente como entendedor de la vida para ser el líder contemporáneo de toda una generación, no impide, por ejemplo, que tu sentido de humildad se haya quedado estancado en el comienzo y aún seas un patán egocéntrico y pedante. Que te lo digo yo, que soy la voz de esta generación.

Pero bien, estas metidas de pata son las que construyen a la mejor persona que deseamos ser. Son esos errores de los que tanto nos han hablado durante toda la vida. Nuestros profesores en la famosa universidad de la vida. La misma universidad que todos los días expulsa injustamente a tantos venezolanos, por decisión arbitraria de su rector actual.


Dr. Hampa

Este proceso de evolución es el que nos hace recordar sucesos pasados. Que nos pone a soñar con una maquina del tiempo. Pero esas cicatrices no las quita nadie. El único capaz de hacerlo sería ese cirujano alemán que nadie quiere conocer.


Dr. Alzheimer

Por supuesto, lo que me ha inspirado a escribir sobre este fenómeno de la evolución del ser humano es haberlo vivido. Sea a través de la música, o actualmente con la comedia. Leo cosas que había escrito hace tiempo y puedo notar que mi manera de entender el humor en ese entonces estaba totalmente errada. En este momento siento tenerlo claro, siento que entiendo el humor, pero probablemente solo haya logrado captar la quinta parte de todo lo que en realidad engloba. Supongo que tendré que esperar un par de años para saberlo.

Para finalizar, espero que tú, lector, con tus actividades favoritas te sientas de la misma manera. Porque si no lo haces, estás estancado, y necesitas crecer. Siempre. Todo necesita convertirse en algo mejor, es por eso que el mundo cambia a cada rato. 


Espero que nosotros también lo hagamos, que con el tiempo, nuestros cerebros se hagan más poderosos, nosotros más capaces, que desaparezcan los meñiques de nuestros pies para evitar futuras mentadas de madre.

Y sobretodo, espero que las armas también evolucionen y desaparezcan su propio meñique, ese que hace llorar a tanta gente, porque todos merecemos vivir en un mundo sin gatillos.

Alejandro R. Suárez

viernes, 6 de abril de 2012

Decir algo

Al ser humano le gusta hablar, habla mucho. Pero hablar es fácil, difícil es decir algo.

Porque decir algo va más allá, y es precisamente por eso que hablamos tanto, estamos constantemente tirando flechas a ver si cazamos una buena frase. Siempre buscando impresionar con algo nuevo que sea ingenioso, inteligente o inspirador. ¿Quién sabe? De repente uno podría terminar en el Gran Libro de Citas Citables.

"Que brutos son estos carajos, Chaplin era mudo..."

Y es por eso que el Twitter significa tanto para el mundo. Todos los tuiteros son contendientes a aparecer en ese gran libro. Quizás un día tomen los tweets más retuiteados y faveados de la historia y los pongan junto a Sócrates.

1) "Yo sólo sé que no sé nada". -Sócrates. 
2) "Holiii, me voy de shoppiiing! :-)". -Kim Kardashian

Yo también sueño con aparecer en ese libro algún día y he tenido muchos intentos. Por eso siempre ando pendiente de decir algo, una frase profunda para decirle a mis amigos cuando el momento sea propicio.

Esa frase que tus amigos luego acompañan con un:

"Veeergaaa... Te pusiste filosófico, marico."
Por ejemplo:

Si un amigo tuyo tiene un problema que lo afecta, te acercas y le dices: 

"Bueno, brother, la vida nos golpea a cada rato, pero podemos soportarlo. Así como Rocky."

O en caso de que esté deprimido, le dices:

"No le pares a lo que digan, chamo. La vida te hizo fuerte, inteligente, decidido. Te hizo un líder, es tu naturaleza buscar siempre como perfeccionar este mundo, así como... Así como...

... Ya va, debe haber alguien así además de Hitler."

Obviamente, cuando lo dices, quieres dar la impresión de que se te ocurrió en el momento, pero en realidad estuviste ensayando esa frase como dos horas antes de salir de tu casa, o se la robaste a alguien de su estado en Facebook.

Sea como sea, decir algo es difícil.

Principalmente porque requiere un esfuerzo, no es solo plasmar la idea. Es editarla, replantearla, refrasearla. Todo, sin que se pierda su significado, su esencia, su naturaleza, su contextura. Que es algo muy difícil.

Por ejemplo, yo en estos días pensé:

"Yo hago muchas vainas para lo poco que tengo."

Luego eso se convirtió en:

"No necesito nada, sólo necesito esforzarme."

Para luego convertirse en:

"Así no tengas nada, tienes todo para ser grande."

Y al final se convirtió en:

"Así no tengas nada, tienes todo para ser grande. Carbohidratos."

¿Cómo logré convertir una frase motivacional en un chiste de gordos?

Se perdió la esencia, al igual que en este post. ¿Viste como puedo hablar sin decir algo?

Debería ser político.
Alejandro R. Suárez

domingo, 25 de marzo de 2012

Nosotros y la vida

El ser humano no puede vivir sin algo supremo a él. Ha inventado cualquier cantidad de dioses y seres supremos para dar respuestas desesperadas a preguntas que no se explica.

"¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Cómo llegamos acá? 
¿Cómo se creó el lugar donde estamos? ¡¡AAAAAAHHHH!!"

Es por eso que podría decirse que el objetivo del ser humano en la vida es responder estas preguntas existenciales. En otras palabras, el ser humano está jugando una partida interminable de Clue.



Representado arriba: La vida.

Sin embargo, no todos se la toman muy en serio. Alguien hace mucho tiempo decidió no complicarse mucho y se convenció a sí mismo de que todo fue creado por un ser supremo en un momento de ocio. Para él, todo lo que existe fue creado por alguien que sólo quería entretenerse por una semana. Y vaya hobby que se ingenió, creando cosas majestuosas como el gran planeta Tierra, que luego abandonaría para dejar en manos del ser más inadecuado posible.

"Toma, ser humano, es toda tuya."

Obviamente, el ser humano ha hecho un pésimo trabajo tratando de mejorar ese mundo maravilloso del que dejaron encargado, con inventos despreciables como el odio, la guerra y las notificaciones de Farmville.

Representado arriba: Posible causa de la Tercera Guerra Mundial.

Pero este mal trabajo nunca será reconocido, su autor siempre lo defenderá a capa y espada, siempre alegando que todo es necesario para el bien común, siempre dirá que son sucesos inevitables y necesarios para nuestra evolución. Esto, por supuesto, es solamente posible por la existencia de otro gran invento de nuestra especie, la mentira. 

Esta herramienta es una de las grandes favoritas del ser humano en cuestión, especialmente de dos de sus clases, el político y el abogado.

Que asco, este es político y también abogado.

Este invento claramente nos define, porque no existe absolutamente nada más humano en este universo que echarle la culpa a algo o a alguien que no seamos nosotros. Otro invento que se hace presente desde muy temprano y es muy nuestro, es la excusa. Desde pequeños justificamos nuestros golpes con esa frase: "¡Pero proofe... Él comenzó!"

Ahora, la razón que da vida a la gran mayoría de mentiras y excusas en el universo es otro ser supremo muy particular que inventamos. La mala suerte, el archienemigo de nuestro sagrado protector de toda la vida, la buena suerte. La constante batalla que sostienen estos dos rivales   incide directamente en nuestras vidas, haciéndonos pasar buenos y malos ratos mientras respiramos.

Para evitar que el mal triunfe en esa ardua batalla, el ser humano ha inventado cualquier cantidad de rituales y creencias sin fundamento a las que bautizamos "supersticiones". Yo, personalmente, he tomado en un par de ocasiones, alguna de estas como una ciencia cierta y comprobada. 

Por ejemplo, he dejado de consumir sal a raíz de que siempre la hemos relacionado directamente con la mala suerte. Si dejas caer un salero, tendrás mala suerte y si tienes mala suerte, estás salado. 


Es que simplemente no hay salida, no me queda otra alternativa que adobar la comida con azúcar.

Todos estos elementos nos componen y hacen de nosotros lo que somos. Sin embargo, hay un elemento en especial que se sobrepone a todos ellos, que realmente nos identifica.

La estupidez.

El ser humano es estúpido y se puede comprobar al haber inventado los demás elementos.

Alejandro R. Suárez
Ser humano

Galería de pensamientos, volumen 1

Reflexionar es genial y sus resultados son hermosos.

A veces, se nos ocurren cosas que nos sorprenden y en nuestra mente aparece redactado un texto que nos hace sentir como genios contemporáneos.


"¿A mí se me ocurrió eso?"

Un gran promotor de este fenómeno es el Twitter, que funciona como una galería de nuestros profundos pensamientos. Recompensa a aquellos que nacieron con el don de ver más allá de lo perceptible y a aquellos que tienen suerte. Porque otro factor importante en el éxito de cada obra (tweet) es el timing, que alguien esté conectado en el momento indicado para encontrarse con tu tweet.

Ah, olvidé mencionar que el Twitter también castiga. Así tengas tetas.

Yo personalmente no me lo tomo muy en serio, ni siquiera sé cuanta gente me sigue ---mentira, si sé, ayer tenía 294 seguidores, pero ahora me siguen 292 personas porque hoy dos usuarios me dieron unfollow. Malparidos.--- pero admito que he dedicado mucho tiempo a algunos tweets en específico, de los que me siento orgulloso.

A continuación, les presento una arrogante serie de pensamientos pretenciosos, ensamblados a base de dedicación y mucho tiempo libre:










Hasta la fecha, esos son mis favoritos. Espero les haya gustado esta colección.

De todas formas, seguiré tuiteando a través de mi cuenta @6reenlight --- esta es mi sutil manera de rogarte que me sigas --- nos vemos en el próximo volumen de esta sección.



Chao.
Alejandro R. Suárez
Mendigo de follows

sábado, 18 de febrero de 2012

Soy seis

Mira, yo soy 6. 
He sido 6 por un poco más de un año. 
Ser 6 es divertido, pero a veces es una ladilla.

Digo que soy seis porque mi nombre artístico como músico es 6reenlight, y mi imagen es ese número. 


Nada que ver con el diablo, muchacho supersticioso.


A la vez que me desenvolvía como músico, desarrollé también, una identidad como comediante. 
Nada serio, pensé.


Pero recientemente, tuve la oportunidad de presentar mi pequeña rutina frente a un público y quedé flechado con el arte de hacer comedia. Es rico, es hermoso, es natural, es apasionante, es satisfactorio.


Es como un orgasmo frente a 50 personas.

Sin embargo, hay una gran desventaja que inunda tu vida desde el segundo que te haces llamar así... 


Cuando la gente se entera que eres comediante, sus ojos ya no te ven de la misma forma. Tienes que ceder a tu condición de ser humano común y corriente, para ser un ente lleno de vida, que sólo tiene el propósito de hacer reír a quienes le rodean. Es decir, un...


Exactamente.

La gente no está muy acostumbrada a lidiar con los comediantes, nunca nos ven como escritores que buscan decir algo, no, somos un servicio. Si ellos no se están riendo cuando los saludaste, es tu culpa, comediante mediocre.

"Y chavista. Seguro también eres chavista."


Aparentemente, no tenemos la capacidad de analizar, de ver y asumir las cosas con seriedad. No, para ellos somos niñitos con cédula de mayor de edad. Cuando, a veces, entendemos las cosas mejor que ellos mismos y podemos redactar un texto coherente sobre ello.

Para culminar, si llegas a conocer a algún comediante, por favor, abstente de decir:

"Cuéntame un chiste ahí"

Te vamos a ignorar, y seguramente, no tendrás ningún chiste a cambio. El Conde del Guácharo, muy bien, lo dijo una vez: "¿Y si yo fuese boxeador, y me vieras en la calle, me pedirías que te dé un coñazo?"

Ahora imagina, en ese ejemplo, que en vez de un boxeador, fuese un verdugo.

Redactado en serio,
Alejandro R. Suárez